Conceptos y pasiones

De Giacomo Puccini. Int.Oksana Dyka, Mariana Pizzolato, Misha Didyk, Gevorg Hakobyan, Cor de la Generalitat Valencia y Orquestra de la Comunitat Valenciana. Director de escena: Mariusz Treli?nski. Director musical: Lorin Maazel. 9 de diciembre
a temporada pasada la programación del Palau de les Arts incluyó una estupendos producción de Madama Butterfly, procedente de la Scala de Milán. En esta repetimos título y director musical; también éxito, aunque desde una concepción visual diametralmente opuesta.
En 1999, año del estreno en Varsovia, el cineasta polaco Mariusz Treli?nski optó para el primer acto por un conceptualismo nada abstracto que en los otros dos se va minimalizando hasta la reducción a la esencia operística: unos personajes cantando en un ambiente más que sobre un escenario concreto. La casa que mayormente se imagina se traslada de la colina al puerto, pero siempre predominan los conceptos sobre unos objetos muchos de los cuales no se ven con los ojos de la cara. No quedan, sin embargo, éstos sin motivos para permanecer abiertos, pues los cuadros vivos maravillosos se suceden casi sin soluciones de continuidad bajo una iluminación que se inserta en el paisaje cuando no lo constituye virtualmente.
Sólo por contemplar la belleza de los fondos, los trajes, las siluetas y los movimientos de cantantes y bailarines (entre los cuales no resulta la menos asombrosa la madre de la protagonista), quedaría compensado el precio de la entrada. Pero es que, además, con ella se adquiere la oportunidad de disfrutar de una, otra vez, prodigiosa interpretación musical. La dirige Lorin Maazel, que a cuatro meses de cumplir ochenta años vuelve a hechizar con maestría de mago. La orquesta y el coro le responden con una unanimidad absoluta, pero son sus manos las que los hacen avanzar y remansarse, subrayar y difuminar, de modo que la historia la narran los sonidos de los instrumentos tanto o más que los de las palabras del texto.
Las voces no ven por ello menoscabado su papel; muy por el contrario, encuentran siempre camino expedito para la expresión inmediata y desnuda de unas pasiones que afloran con el máximo dolor que el sádico Puccini quiso infligir a su protagonista y a los espectadores. De hecho, se hace difícil pensar un equilibrio y una coherencia superiores entre los conceptos generales y las pasiones individuales.
El joven elenco vocal estuvo por lo menos a la altura del resto del espectáculo. En el papel del título, obtuvo un rotundo éxito la soprano ucraniana Oksana Dyka, pletórica de facultades y talento para sacarles todo el partido posible: bello timbre, vibrato controlado, reguladores fáciles. Junto a ella en un delicioso dúo de las flores, la mezzo italiana Marianna Pizzolato bordó la siempre complicada parte de Suzuki. Al Pinkerton del tenor también ucraniano Misha Didyk y al Sharpless del barítono armenio Gevorg Hakobyan les faltó poco para brillar tanto. Cumplieron muy correctamente los comprimarios, con la excepción en positivo del Goro del tenor zamorano Emilio Sánchez.


~ por ** en Diciembre 14, 2009.